El Servicio Mundial de Seguimiento de la Glaciares, WGMS, realiza informes periódicos de la situación de los glaciares en el mundo y en 2006 realizaba el seguimiento de más de 80 glaciares. Con los datos disponibles desde 1980 sobre 30 glaciares en 9 regiones del mundo, afirmaba en 2006 que la masa media de los glaciares continuaba decreciendo con una reducción del grosor de 1.4 metros de agua equivalente en el año hidrológico de 2006. La tendencia de perdida de hielo se está acelerando desde los pasados 25 años, siendo la perdida desde 1980 de 10.5 metros de agua equivalente, según:  http://www.geo.unizh.ch/wgms/index.html.

Fusion de los glaciales
Mapa vista satélite de un Glacial.

Siguiendo a José Larios (2008), “la fusión de los glaciares de alta montaña, tiene un papel secundario en la elevación del nivel del mar, por su pequeña masa en relación a Groenlandia y la Antártida, y porque gran parte del agua proveniente del deshielo es usada para la agricultura y el abastecimiento de agua potable, y otra parte se infiltra en los acuíferos. Así la contribución del estos glaciares a la subida del nivel de mar en el caso de su desaparición total se ha calculado en 25 mm.

Sin embargo, su papel en muy importarte como alimentadores de múltiples ríos, de los que dependen ecosistemas tan importantes como la Amazonía, los cultivos y el abastecimiento de agua de, al menos, el 40% de la población mundial, solo en Asia.

A escala local, la perdida de los glaciares lleva acompañada perdidas por ingresos de turismo de ski. La fusión de los glaciares está originando también fenómenos de mayor importancia, como son los aludes y la creación de lagos, que, en algunos casos, han provocado inundaciones y desplazamientos de tierras que han sepultado pueblos enteros en el Nepal.

Como consecuencia de la fusión de los glaciares, se están formando miles de lagos, que ya han provocado desbordamientos de glaciares repentinos, GLOFs, siglas en inglés.

Cerca de 15.000 glaciares y 9.000 lagos glaciares se encuentran en el Himalaya, formando parte de cinco países, Bhután, Nepal, India, China y Paquistán, y alimentan nueve ríos”.

Al Gore, sostiene que “los glaciares del Himalaya, en la meseta tibetana, han sido de los más afectados por el calentamiento global. El Himalaya contiene cinco veces más hielo mundial, que los Alpes y proporciona más de la mitad del agua potable para el 40 % de la población, por medio de siete sistemas fluviales, todos los cuales tienen su origen en la misma meseta.

Es posible que en el próximo medio siglo, el 40 % de las personas que habitan el planeta sufran una grave escasez agua, a menos que el mundo actúe con decisión y rápidamente para mitigar el problema del calentamiento global”.

José Larios (2008) afirma que estos glaciares se están retrayendo, a una media de 10 a 60 metros anuales, con algún caso de disminución de 74 metros en un año. En China se han retraído el 5,5% en los últimos 30 años. Con las previsiones actuales, dos tercios de los glaciares chinos habrán desaparecido para el 2050 y la totalidad lo habrá hecho para el año 2100.

En el Himalaya indio, también se observan importantes retrocesos. Los glaciares Bada Shigri y Chhota Shigri, en la cuenca del río Chenab, han retrocedido entre 6.8 m a 29.8 metros cada año.

En Bhután, el glaciar Luggye ha retrocedido 160 m anuales, desde 1988 a 1993, provocando el rápido crecimiento del lago Luggye Tso. El Glaciar Raphstreng retrocedió 35 metros anuales, entre 1984 y 1988, pero, entre 1988 y 1993, retrocedió, casi doblando la velocidad, 60 metros al año.

El mismo autor asegura que parecida situación ocurre en Nepal, en la subcuenca de Dudh Koshi, la más grande y con más glaciares de Nepal, todos los glaciares estudiados han retrocedido entre 10 y 59 metros anuales, haciendo crecer los lagos glaciares rápidamente, con incrementos del 800%, desde los años 70, en algún caso.

Nepal y Bhután tienen 20 y 24 lagos con peligro de reventón, respectivamente. Entre ellos, el lago Imja Tso, en la cuenca de Dudh Cosí, a la que pertenece el Everest, formado en 1953, alcanzaba en 1963 una extensión de 30 hectáreas (una ha es más o menos el terreno ocupado por un campo de fútbol, 10.000m2). En el año 1999 ya ocupaba 750 ha, creciendo a un ritmo de 20 ha anuales, lo convierte en uno de los más peligrosos.

Ang Tshering, Sherpa fundador de la Asian Trekking Ld., la mayor empresa de turismo en el Himalaya, y Presidente de la Asociación de Montañeros de Nepal, escribía públicamente una carta, advirtiendo de los riesgos del calentamiento global en la zona y la amenaza de Imja Tso.

En la misma cuenca, el 4 de agosto de 1985, se produjo el Dig Tsho GLOF, desbastando negocios y comunidades que aún no se han recuperado. Destruyó una central hidroeléctrica, con un valor de 1.3 millones de dólares, cultivos, viviendas y pérdida de muchas vidas humanas.

Los reventones de los glaciares destruyen ciudades, campos de cultivo, carreteras, puentes, centrales hidroeléctricas, pistas de treking y vidas humanas. El reventón del Zhangzhangbo GLOF, del Tibet, en 1981, causó daños en las infraestructuras, por valor de 3 millones de dólares. Algo similar ocurrió en 1994, en Bhután, con el reventón de Luggye Tso, dañando áreas sagradas, tierras de cultivo y causando pérdidas de vidas humanas.

Similares fenómenos se han registrado, en el 1998, en Kyrgyztan y Uzbekistán, causando 100 muertes y en 2002, en el Pamir, ocasionando 26 muertes.

Los meteorólogos chinos de la región suroeste de la Autonomía del Tibet de China, han expresado su preocupación por la amenaza del calentamiento global en la ecología de la región, según publicó la prensa estatal, Xinhua. “El calentamiento del clima ha causado más desastres meteorológicos que nunca en el Tibet. Problemas como la disminución de nieve, retroceso de los glaciares, la sequía de las praderas y la extensión de los desiertos están incrementando la amenaza a los ecosistemas naturales de la región” dijo Song Shanyun, el director de la Tibet Regional Meteorological Bureau.

Song citó los dos mayores desastres en 2000, que causaron perdidas por valor de 1.400 millones de yuan (140 millones de euros aprox.). En abril del 2000, se produjo el deshielo de casquetes de hielo, que los expertos describieron como “raros y de extremada gran escala”, y el corrimiento de tierras en la prefectura de Nyingchi en el sudeste del Tibet. Más de 300 millones de metros cúbicos de escombros, apilados en 100 metros de alto, taponaron un río y cercaron a más de 4.000 personas.

El otro desastre ocurrió en Xigaze ciudad en el sur del Tíbet, cuando una inundación de tal envergadura que solo ocurre una vez en cien años, afectó a más de 60.000 personas e inundó miles de hectáreas de cultivo”, según, y tal y como cita José Larios: http://english.sina.com/china/1/2007/.

Otro tanto ocurrirá en las cuencas de los ríos alimentados por los glaciares de los Andes a un ritmo más rápido, tanto por la altitud menor de esta cordillera como por la latitud de la mayoría de estos glaciares.

El permafrost es el suelo existente en el entorno del Ártico y bajo el océano, y que permanece helado, ocupa una extensión de casi 23 millones de kilómetros cuadrados, el 24% de la superficie del Hemisferio Norte más la plataforma continental submarina circumpolar, que permanece helada desde la última glaciación, en la que el nivel del mar era unos 100 metros más bajo que en la actualidad; en este sentido atendemos las indicaciones de José Larios (2008):

El permafrost acumula 4,5 millones de metros cúbicos de hielo que, al fundirse, elevarían el nivel del mar unos 7 cm. Parte de este suelo se está descongelando en la tundra siberiana, en Canadá y en Alaska. Todo el permafrost está acusando de forma más o menos intensa la elevación de la temperatura como consecuencia del calentamiento global.

El permafrost es continuo en unas zonas y discontinuo en otras, y también varía su profundidad existiendo zonas en que se mantiene a -10º C con una profundidad que oscila entre los 500 y 1.400 metros, y otra menos profunda, de entre unos pocos metros hasta 150 metros y con una temperatura mucho más cercana a la de fusión del hielo, entre 1º C y 2º C bajo cero en el subártico.

En Canadá se han registrado elevaciones de entre 0.3º C y 1º C por década comenzando a deshelarse. Las consecuencias de este fenómeno son variadas, desde el hundimiento de casas e infraestructuras, carreteras y oleoductos, al deslizamiento de suelos en las pendientes. El hundimiento de carreteras es uno de los efectos observados, así en Alaska las carreteras construidas sobre el permafrost eran transitables 200 días al año en 1970, y para el 2002 habían quedado reducidos a 100 los días que se podían utilizar.

Pero el riesgo más importante es la retroalimentación que este proceso puede ocasionar en la acumulación de carbono en la atmósfera.

Estos suelos son ricos en materia orgánica, como la turba, que en presencia del aire se descompone emitiendo CO2, y si esta descomposición es en condiciones de ausencia de oxígeno, el gas producido es el metano, 23 veces más activo que el CO2 como gas de invernadero pero que permanece menos tiempo en la atmósfera.

Las cantidades de carbono almacenadas en estos suelos es enorme, se calcula entre 750 y 950 GtC en las capas superiores, hasta los 25 metros de profundidad.

Este fenómeno está comenzando aparecer, y si se extiende, la capacidad de control de la concentración de los gases de efecto invernadero en la atmósfera para evitar un futuro catastrófico será inútil, según Informe ACIA (Arctic Climate Impact Assessment) y The Global Outlook for Ice and Snow.

5 Comentarios

  1. Si dijera que ni siento curiosidad ni preocupación por estas cuestiones, estaría faltando a la verdad. Mucho se ha avanzado en la investigación del clima, aunque supongo que queda bastante por descubrir, y no estoy tan convencido, diferente es que esté en lo cierto, o no – será más lo segundo que lo primero, seguramente -, de que la actividad humana, que tanto ha influido desde que los primeros homínidos echaron a andar, obviamente, sea la causa principal de los cambios, reales y que están ahí, que vamos percibiendo.

    Cambios ha habido siempre, las glaciaciones se han alternado con interestadios cálidos; el vergel sahariano, ahora desierto; sequías en Galicia en el 750, que produjeron hambrunas, una de las causas del retroceso del ejército musulmán en aquellas tierras, no solo el avance cristiano; que los vikingos bautizaran Groenlandia como Greenland, la tierra verde, que ahora está helada; plantaciones de viñedos en la Inglaterra medieval gracias a las altas temperaturas; o la pequeña edad de hielo – que tan bien se ha explicado en el blog -, todos son ejemplos de alteraciones climáticas en las que la acción antrópica muy poco, por no decir nada, tuvo que ver.

    Según un informe de finales del año pasado, parece ser que el sol está sufriendo alteraciones en su ciclo que nos afectan de manera directa: se ha constatado que, bajo una actividad solar normal, la radiación que nos llega induce la formación de aerosoles en la atmósfera, que se traducirá en abundantes lluvias.
    Dichas alteraciones modifican la naturaleza de la radiación, lo que podría explicar la alternancia de épocas de sequía con otras de lluvias persistentes.

    Sin embargo, lo que encuentro más desconcertante es el tema de los gases invernadero.

    Tras el atentado de las Torres Gemelas, se realizó un documental que pude ver por casualidad, haciendo zapping, en el espacio Documentos TV, llamado “El ocaso de la luz”, y que me sorprendió sobremanera.

    En aquellos días, el espacio aéreo estuvo cerrado durante casi una semana, y la contaminación atmosférica que originaban los miles de aviones que lo surcaban a diario, descendió a niveles ínfimos. Un especialista, no se si meteorólogo o profesional de otra disciplina, se percató de que el cielo, en presencia del sol, no lucía como de costumbre, sino mucho más radiante, la luz era distinta, o al menos, lo parecía.

    Estudiaron el fenómeno, y llegaron a la conclusión de que el llamado efecto invernadero funcionaba más bien al contrario, esa capa de gases, no es que impidiera que la tierra se enfriase de manera natural, sino que impedía que a su superficie llegase todo el calor del espectro infrarrojo de la radiación solar. La tierra no podría, por tanto, reflejar un calor que no llegaba a recibir, es decir, se filtraba, así, muchísima menos luz, a niveles que se consideraron alarmantes, y que a la larga nunca podrían provocar un calentamiento, sino todo lo contrario. De ahí el título del documental.

    Si bien el descenso en las tasas de contaminación en aquéllos días fue circunstancial, desde hace más de treinta años la industria en general, y la automovilística en particular, ha hecho esfuerzos en pos de la reducción de las tasas de gases invernadero: por poner dos, de muchos ejemplos que podríamos citar, en los paises más avanzados, la producción eléctrica no proviene ya, desde hace décadas, de la quema de combustibles fósiles, e incluso a nivel doméstico se ha sustituido éstos por otras fuentes energéticas – aunque en España los políticos quieran volver a subvencionar el carbón -, y la industria del automóvil ha evolucionado hasta el punto de que un vehículo de los años 70 contaminaba como 20 de los de ahora. Sin mencionar otras políticas como las de recuperación, reutilización y reciclaje.

    Lo que quiero decir es que llevamos décadas de esfuerzos que parecen no corresponderse con las cifras que arrojan los informes publicados.

    Desde mi modesta e inexperta opinión, creo que los modelos informáticos con los que se trabaja no son del todo fiables, el clima es mucho mas complejo que todo eso, y que partimos de protocolos erróneos, por ejemplo, haber considerado durante años como válidas, las mediciones de temperatura tomadas a nivel de plataforma continental, solamente.

    En cualquier caso, el tema es fascinante, y todos los esfuerzos que se hagan por mejorar la calidad ambiental del planeta serán pocos, y siempre bienvenidos.

    Mientras tanto, esperamos que nos siga instruyendo y deleitando con artículos así.

    Un saludo.

  2. El gran timo de los rayos cósmicos.
    Dos investigadores británicos demuestran que el cambio en la actividad solar no es responsable del cambio climático
    MANUEL ANSEDE Madrid 03/04/2008 23:55

    Imagen del Sol tomada por el telescopio SECCHI de la NASA en marzo de 2007. NASA.
    Noticias relacionadas

    – Escépticos del cambio climático.
    La ciencia ha derrotado a la teoría de los rayos cósmicos, una de las últimas trincheras donde resisten los escépticos del cambio climático acelerado por la emisión de dióxido de carbono. En un artículo publicado en Environmental Research Letters, dos investigadores británicos han tumbado los argumentos de los incrédulos que sostienen que el calentamiento global se debe a los cambios en la actividad del Sol, negando su vínculo con la acción humana.
    La teoría de los rayos cósmicos,viga maestra del popular documental “El gran timo del cambio climático”, defiende que las partículas de alta energía provenientes del espacio son responsables de la formación de nubes en la Tierra.
    Según uno de los padres de la hipótesis, el físico Henrik Svensmark, del Centro Espacial de Dinamarca, esta radiación se ha reducido en el último siglo, a causa de una inusual actividad del Sol. A juicio de Svensmark, el viento solar (un flujo de protones de alta energía lanzado por la estrella) actúa como escudo y frena los rayos cósmicos, procedentes de grandes explosiones de supernovas o de agujeros negros.
    Cuando el viento solar arrecia, sostiene, los rayos cósmicos no alcanzan la Tierra, la cobertura de nubes disminuye y los rayos solares inciden de forma directa en la superficie terrestre, provocando el calentamiento global. “Menos rayos cósmicos implican menos nubes y, por lo tanto, un planeta más caliente”, escribió el danés en su libro The chilling stars: A new theory of climate change (2007).

    – Pérdida de tiempo.
    Los autores de la réplica, Terry Sloan y Arnold W. Wolfendale, de las universidades de Lancaster y Durham, respectivamente, describen las consecuencias que tendría esa propuesta si fuese cierta: “Implicaría que estamos perdiendo el tiempo recortando las emisiones de CO2 y podríamos seguir con nuestros negocios como siempre, hasta que la tasa de rayos cósmicos volviese a sus niveles normales”.
    Sloan y Wolfendale han dado por bueno el descenso de rayos cósmicos llegados a la Tierra en los últimos 100 años, corroborado por el examen de testigos de hielo en las regiones polares. Sin embargo, rechazan que dos factores estén relacionados sólo por ocurrir de manera simultánea. “El número de quemaduras solares aumenta en verano, como el consumo de helados, pero no se puede deducir que comer helados provoque quemaduras solares”, ejemplifican.
    Los autores han cotejado los datos de formación de nubes y los niveles de rayos cósmicos en diferentes lugares del globo, desde los polos al ecuador, sin encontrar ninguna evidencia de relación entre ambos factores. La teoría de Svensmark podría ser rebautizada ahora como “El gran timo de los rayos cósmicos”.

    De acuerdo con que en otras épocas existieron causas naturales y que hubo otros cambios climáticos, pero desde 1850 hasta la actualidad el origen de los GEI es antropogénico, está demostrado por más de 4.000 científicos del IPCC. En mi libro “El Planeta Tierra en peligro”, de muestro que los llamados escépticos son algunos científicos pagados por los “lobbies” americanos y europeos, que están apoyados por el ex-presidente J.W.Bush. Así mismo, funcionarios de la Casa Blanca intentaron evitar la difusión de un estudio de la NASA que evidenciaba la relación entre cambio climático y los muertos y las inundaciones que produjo el Ciclón Katrina en Nueva Orleans.

    Respecto a la quema de combustibles fósiles en las industrias sigue siendo una realidad, que el carbón, petróleo y gas natural son los causantes, unos más y otros menos, de la emisión de CO2; que es verdad que las centrales térmicas hoy funcionan con fuel oil o gas natural en muchos paises para generar electricidad y que emiten menos CO2 es innegable, pero también es verdad que los dos paises que más emiten dióxido de carbono de los tres tipos de combustibles fósiles, son USA (que todavía no ha firmado el Protocolo de Kyoto, ni el la última conferencia sobre el Cambio climático en Durban) y China; a ninguno de los dos países, ni a Canadá, que se ha salido de Kyoto les interesa dejar de consumir las energías fósiles; eso sí, están influyendo para que existan más Centrales Nucleares para crear electricidad; es verdad que la energía nuclear no emite CO2, cierto, pero todos sabemos qué es la radiactividad, y sin irnos a Chernóbil, hace muy poco que varios reactores en Japón han estado y están emitiendo radiactividad, contaminando los cultivos y el pescado. Supongo que sabrás que en la Dictadura franquista aviones americanos tuvieron una avería y cayeron varias bombas atómicas (afortunadamente no explosionaron) en el mar de Almería y zona de Palomares; pues bien, hoy, muchos Km2 en torno al pueblo de Palomares está contaminado por plutonio, y la administración Obama se ha comprometido a enviar técnicos y maquinaria para eliminar el plutonio del suelo.

    Efectivamente, el Cambio climático actual es apasionante estudiarlo para mitigarlo, pues eliminar el CO2 de la atmósfera, hoy por hoy, parece imposible, lo malo es que tiene vida más de 150 años. TODOS somos, en mayor y en menor medida, responsables del Cambio Climático, pero yo sigo diciendo que TODOS tenemos la obligación de contribuir a mitigarlo.

    La primera parte es un artículo sobre el Gran timo de los rayos cósmicos.

    Seguiremos hablando del tema hasta que los PODERES PÚBLICOS pongan realmente soluciones para, primero, disminuir las emisiones de GEI, y después, su erradicación, cambiando las fuentes de energía fósiles por las RENOVABLES.

    Saludos.

  3. Muchas gracias por su respuesta, que es un artículo en si misma, acabo de leerla.

    No conocía ese documental, para referirme a la teoría de los rayos cósmicos, que usted ha explicado a la perfección, me basé en una noticia que leí hará cosa de un mes o dos, en la que se afirmaba que se había demostrado en laboratorio la relación entre aquéllos y la formación de nubes, que ellos definían como aerosoles.
    Distinto es que hicieran, o no, honor a la verdad.

    Tampoco sabía que la vida media del CO2 en la atmósfera fuera tan larga, de hecho, pensaba que era una cualidad más propia de las moléculas CFC, los famosos fluoroclorocarbonos, independientemente de su insaciabilidad por el ozono.

    Y de ahí me surgen dos preguntas más: la primera, ¿por qué no se crea más vegetación de manera natural en presencia de tanto CO2?, y la segunda, si el manto vegetal actual de la Tierra tuviera la extensión, cercana, al menos, del que ésta poseía hace siglo y medio, tal cantidad de emisiones, ¿sería perfectamente soportable?, o dicho de otra forma, si emisiones y reforestación fueran al mismo paso, ¿llegaríamos a un punto de equilibrio?

    Por mucho que se reduzcan las emisiones, si no hay un manto verde que se alimente de esos gases, quizás no resolvamos del todo el problema.

    Grupos de presión, pienso, hay en todos los bandos, fósiles, nuclear y renovables, y al final, como desgraciadamente lo que manda es el dinero, los paganos siempre seremos los mismos.

    A día de hoy, el consumidor medio de los paises desarrollados, mucho menos el español, no puede pagar el precio del kilowatio hora fotovoltáico, lo que no significa que en un futuro cercano esa tecnología avance tanto como para que sea barata y rentable. Y yo apuesto porque así sea.

    ¿Los coches?, si a los híbridos, mejor de hidrógeno, no al eléctrico, no es rentable tener que cargar baterías entre 8 y 12 horas para recorrer menos de 200 kilómetros, y al precio al que nos cobran la electricidad lo encuentro inviable, excepto para los muy muy pudientes, los menos, y poco práctico.

    Se ha calculado, no se si con mejor o peor fortuna, que para mantener un parque de dos millones de esos vehículos, se necesitaría dos centrales nucleares para poder abastecerlos.

    Lo que nos lleva a que si no queremos quemar combustible fósil, tendremos que recurrir al nuclear, en un alto porcentaje. Reconozco que me daría miedo asomarme por la ventana de casa y tener en frente una instalación así, pero si lo analizamos fríamente, Chernobyl y Fukushima son dos ejemplos desgraciados de falta de responsabilidad, el caso soviético, incidente, y no accidente, por saltarse todos los protocolos de seguridad, haciendo que los sistemas de emergencia automáticos se activaran muchísimas veces – se habla de 200 – antes de la explosión, al amparo de un régimen al que le importaba bien poco la vida de sus ciudadanos, y que tardó tres días en pedir ayuda y reconocer la catástrofe.

    En cuanto a la central japonesa, que resistió el embite del tremendo terremoto, fue la caída de suministro por culpa del tsunami, que arrasó el tendido eléctrico, la que impidió apagar y refrigerar los reactores convenientemente, y que condujo a la explosión. La irresponsabilidad, dicen, construir la instalación encima de una falla.

    Lo de Palomares es de los casos que hacen pensar que Dios existe, porque si esas cuatro bombas hubiesen explotado, posiblemente la Península empezaría en los Pirineos y acabaría no más allá de la Meseta. Eso si fue un accidente, y lleva usted toda la razón, la zona no está aún limpia del todo.

    Paradigma, por contra, es Pripiat, la ciudad fantasma junto a la central ucraniana, donde, constatado por científicos y reporteros que han estado in situ, la naturaleza ha eclosionado con una fuerza y vigor que los expertos no se explican, dado el alto nivel de radiación ambiental que soporta: la vegetación ha invadido la ciudad, y lobos y jabalíes, han aumentado sus poblaciones e incluso rebasan la zona de exclusión. Es, como poco, desconcertante.

    Al margen de esta curiosidad, pienso que si podemos considerar tales instalaciones como muy seguras, siempre que se cumplan a rajatabla todos los protocolos, y que puede que nos dejemos llevar en exceso por el miedo cuando oímos el término nuclear – incluso el fundador de Greenpeace se decanta por un uso responsable de la energía atómica para combatir el efecto invernadero.
    Por contra, no pensamos, que justo al lado de casa, tenemos una auténtica bomba en el Valle de Escombreras, solo ya con la refinería.

    Redundar, por último, en lo apasionante del tema, espero poder seguir debatiendo y aprendiendo con usted, lo que es un placer, por otra parte.

    Saludos cordiales.

  4. Vitoria, 9 ene (EFE).- La responsable de medio ambiente del sindicato ELA, Ainhara Plazaola, ha exigido hoy el cierre inmediato de la central nuclear de Garoña (Burgos) y ha rechazado la decisión del PP de estudiar la posibilidad de prolongar la vida útil de esta instalación más allá de 2013.

    El Ministerio de Industria, Energía y Turismo anunció la pasada semana que encargará un informe al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) para conocer la posibilidad de prolongar la vida útil de esta central, cercana a Álava, después de 2013.

    Este año fue la fecha de cierre ordenada por el anterior Gobierno socialista, pese a que el CSN había emitido un informe favorable en el que autorizaba a Garoña a seguir funcionando hasta 2019.

    La dirigente de ELA ha señalado hoy en un comunicado que la decisión del Ministerio de Industria responde a intereses económicos “sin tener en cuenta los problemas de seguridad” y ha criticado también al anterior ejecutivo socialista por haber establecido una prórroga en lugar de cerrar Garoña en 2009, año en el que expiraba el periodo de explotación de la planta.

    Plazaola ha abogado por el cierre de todas las centrales nucleares españolas y el fomento de las energías renovables “que no implican riesgos”, ha señalado. EFE

    Parada la central nuclear de Garoña
    11Mayo de 2011, por Energía | Visitas: 1507

    Ecologistas en Acción afirma que la nueva anomalía de la central nuclear de Garoña (Burgos) muestra el lamentable estado de esta planta. Lo más sensato, para la organización ecologista, sería proceder al cierre antes de que se produzca un accidente severo.

    El día 26 de mayo cuando se intentaba poner en marcha la central de Garoña (Burgos), tras el proceso de recarga, se produjeron vibraciones en la turbina, lo que obligó a realizar una parada no programada de la central. Esta parada supone, además, que en estos momentos la mitad del parque nuclear español no esta funcionando sin que esto cause problemas en el suministro eléctrico.

    La vibración de la turbina, de aumentar excesivamente podría dar lugar a una rotura de ésta con el consiguiente escape de vapor radiactivo al edificio auxiliar de turbinas y al medio ambiente. El mal funcionamiento de la turbina también puede causar un incendio que podría propagarse al resto de la central con el consiguiente peligro de accidente severo. Eso fue justo lo que ocurrió en el accidente de Vandellós I (Tarragona) en 1989. Hay que recordar que en las centrales de agua en ebullición, como es el caso de Garoña, el vapor radiactivo llega hasta la turbina. La parada se produjo para evitar este extremo.

    El incidente de la turbina, cuyas causas se desconocen todavía, viene a sumarse a todos los problemas de seguridad de la central que aconsejan su cierre inmediato. Para Ecologistas en Acción todos estos problemas son síntomas de que los años han dejado huella en los sistemas de seguridad de la central y lo más sensato sería no permitir que funcione hasta 2013, cuando esta previsto su cierre.

    Está claro que si no se procede al cierre se debe únicamente al hecho de que la central produce grandes beneficios económicos a Nuclenor, la empresa explotadora propiedad de Endesa e Iberdrola, puesto que la planta ya está totalmente amortizada y gracias a las múltiples subvenciones recibidas.

    ANDRÉS, estos son documentos que avalan la frase de NUCLEARES NO GRACIAS de Greenpeace.
    Saludos y la polémica está abierta.

  5. Hola Profesor, totalmente de acuerdo sobre la central de Garoña, en particular, y en general, sobre todas aquéllas instalaciones obsoletas y/o amortizadas, que deberían cerrarse en tal que no se cumpliera uno solo de los protocolos de seguridad.

    Sinceramente, creo que, hoy por hoy, no se puede renunciar a este tipo de energía, completamente, de hecho, se la estamos comprando a Francia.
    Países como los escandinavos, por ejemplo, que tienen un alto grado de conciencia medioambiental, van a construir nuevas plantas, cuya tecnología nada tiene que ver con la de hace cuarenta años. Las más modernas no se refrigeran por agua, y los procesos de parada y enfriamiento han variado sustancialmente, también.

    Una de las repercusiones del incidente de Chernobyl, fue el parón que sufrieron los proyectos de investigación en esta materia, quizás estaríamos a día de hoy muy cerca ya de ser capaces de “encerrar el sol”, la fusión, mucho más segura y que utiliza el mismo residuo como combustible.

    Y aunque reitero que la planta que no cumpla todos los requisitos debería ser clausurada de inmediato, un desastre de esa magnitud, en nuestro país, se me antoja como muy improbable.

    Un saludo, nos vemos mañana.

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