Ya que en este blog hay unos expertos incuestionables en prehistoria y en antigua, he decidido hacer un artículo sobre algo más reciente tanto cronológicamente como físicamente, tratando de ser imparcial en un tema tan candente, a pesar del tiempo trascurrido.

     Durante la Guerra Civil que asoló España desde 1936 hasta 1939, la Región de Murcia, a excepción de Cartagena, por ser la base principal de la Flota Republicana, se mantuvo al margen de batallas y bombardeos, constituyendo en líneas generales una zona “tranquila” fiel a la República hasta el fin de la misma, sirviendo como base para diversas escuelas: de vuelo en Los Alcázares y en Totana, carros de combate en el balneario de Archena con instructores soviéticos, hospitales lejos de la línea del frente, etc. Este extremo queda constatado en la dificultad de encontrar información sobre esta época en la región a excepción, como hemos mencionado anteriormente, de la ciudad de Cartagena y su costa, que será testigo de la mayor batalla naval en términos clásicos de toda la guerra con el hundimiento, por parte de la flota republicana, del crucero pesado “Baleares” a unas 70 millas, aproximadamente, de las costas de Cabo de Palos.

     El 18 de Julio de 1936 la flota se encontraba repartida en tres bases principales: El Ferrol, Cádiz y Cartagena. Tras los primeros días convulsos después del alzamiento, la única base que queda fiel a la República es la de Cartagena, dado que los marineros impiden que triunfe la sublevación. Esto traerá consigo el fusilamiento o encarcelamiento de bastantes jefes y oficiales del arsenal y la desconfianza de la marinería hacia los que quedan en sus cargos, hecho que será fundamental en el trascurso de la contienda, dado que limita muy seriamente a los barcos a  entrar en batalla contra un enemigo que, aún en inferioridad de unidades navales, consigue hostigar el trafico mercante tanto en el Mediterráneo como en el Cantábrico, bombardear ciudades y prácticamente anular las acciones de la marina republicana. Esta situación solo empieza a ser superada a partir de 1937, cuando el ministro Prieto y el jefe de la Flota Republicana, capitán de corbeta (equivalente a comandante en el ejército) Luis González Ubieta  prohíben los comités a bordo de los barcos.

     Cartagena cuenta con la mayor parte de la flota dando lugar a que los sublevados tengan que apresurarse en terminar los dos únicos cruceros pesados tipo Washington que en ese momento se construían en El Ferrol, el “Baleares” y el “Canarias”. Curiosamente el primero sería el de vida más corta y el segundo el de vida más larga en la historia de esta serie de cruceros en el mundo.

Imagen del crucero Baleares.

La batalla de Cabo de Palos se produjo la madrugada del 5 al 6 de marzo de 1938.

     Los servicios de inteligencia de la República obtienen información, mediante reconocimiento aéreo, de que la escuadra compuesta por los cruceros pesados “Baleares” y “Canarias” y el crucero ligero “Almirante Cervera”, bajo el mando del almirante Salvador Moreno, se encontraban atracados en el puerto de Palma de Mallorca, el cual constituía la principal base del bando “Nacional” en el Mediterráneo.

     El plan que había ordenado la flota republicana consistía en atacar mediante 3 lanchas torpederas, numerales LT-11, LT-21, LT-31, procedentes de la ayuda soviética con base en Portman, la División de Cruceros de la Flota Nacional en Palma, con la escolta de prácticamente toda la flota con base en Cartagena.

Esta escolta estaba constituida por las siguientes unidades:

1ª Flotilla de Destructores (al mando del T.N. Sánchez Barreiro), compuesta por los destructores:

  • “Jorge Juan” (T.N. Ignacio Figueres)
  • “Escaño” (T.N. Luis Núñez de Castro)
  • “Ulloa” (T.N. Diego Marón Jordán)
  • “Almirante Valdés” (T.N. habilitado Juan B. Oyarzábal)

Como apoyo, se contaba con el grueso de la Flota Republicana (al mando del Almirante González Ubieta), compuesta por:

  • Crucero “Libertad” (T.N. Eduardo Armada Sabau)
  • Crucero “Méndez Núñez” (T.N. Pedro Prado Mendizábal)

2ª Flotilla de Destructores (al mando del T.N. Fernando Oliva Llamusí)

  • Sánchez Barcaíztegui” (T.N. Álvaro Calderón Martínez)
  • “Lepanto” (T.N. David Gasca Aznar)
  • “Almirante Antequera” (T.N. Ricardo Noval Ruiz)
  • “Gravina” (T.N. José Luis Barbastro Jiménez)
  • “Lazaga” (T.N. Ramón Guitar de Virto)

    Así pues, las lanchas torpederas deberían haber partido de su base el día 5 para encontrarse con la 1ª flotilla de destructores al anochecer, a 14 millas del puerto de Alicante, y desde allí dirigirse hacia Formentera, repostando las torpederas de los destructores y atacar a los cruceros enemigos. El grueso de la Flota Republicana actuaría a modo de reserva al nordeste de cabo de Palos, hasta reunirse con la 1ª flotilla de escoltas a su vuelta de Formentera.

    A partir de las 15.40 horas del día 5 de marzo, con algún retraso, la Flota Republicana comienza a salir del puerto de Cartagena, no sin dificultades debido al mal estado de mantenimiento de algunos barcos, estando todas las unidades en mar abierto a las 17.06 horas, cuando parte el buque “Libertad”, donde embarcaba el jefe de la flota González Ubieta.

    Apenas transcurrida una hora desde que todos los buques se encontraran en la mar, se recibe la noticia de que las lanchas torpederas regresan a su base debido a las malas condiciones del mar, lo cual no es más que una excusa para no realizar la misión, dado que como puede comprobar el jefe de la Flota el estado de la mar es de mar rizada, ésto es, sin ningún oleaje. A pesar de este contratiempo se prosigue con el plan establecido, aunque sin las lanchas torpederas.

      Al mismo tiempo que se hacía a la mar la Flota en Cartagena, lo hacía en Palma de Mallorca la División de Cruceros Nacionales, el “Baleares”, el “Canarias” y el “Almirante Cervera”, con una misión rutinaria – como tantas hasta ese momento -, y  la escolta de un convoy con suministros compuestos por los barcos mercantes “Umbe Mendi” y “Aizkori Mendi”, que transportaban material bélico. El encuentro con estos mercantes se realiza al sur de la Isla de Ibiza y, por esos azares de la guerra, toman el rumbo opuesto al que realizaba la Flota Republicana, por lo que el encuentro sería inevitable, creyendo ambos contendientes que el enemigo se encontraba en puerto.

 

Batalla.

     Sobre la medianoche las dos flotas se sitúan de vuelta encontrada y a una distancia aproximada de 2.000 metros. Según las fuentes, que difieren, los serviolas del “Baleares” fueron los primeros en percatarse de la presencia de la buques enemigos, sobre las 00.40h., comunicándolo al puente de mando que inmediatamente ordena la situación de “Zafarrancho de Combate”. La estimación inicial del “Baleares” es que se trata de una flotilla compuesta por un crucero y cuatro destructores, estimación que sería trágica y errónea, como ya veremos, pues en realidad estaba formada por dos cruceros y cinco destructores. Prácticamente al mismo tiempo, el destructor “Sánchez Barcaíztegui” lanza dos torpedos sobre el último barco de la formación, el “Almirante Cervera”, que no hacen impacto. Tras esto el “Baleares” mediante “Scott” (comunicación mediante señales de luz en código morse) comunica al resto de la División de Cruceros que ordenen “zafarrancho de combate”, permitiendo así a la Flota Republicana localizar la posición de estos buques e iniciar maniobras para proteger al convoy y no alejarse de él, por lo que procede a rodearlo. Tras estas maniobras, en las que no localizan al enemigo, los tres buques sublevados continúan con su misión de escolta y mantienen el rumbo original sobre las 01.25h. La Flota Republicana, sobre las 01.15h., ordena poner rumbo directo a su base, ya que una de sus misiones, que era entrar en contacto con el enemigo, ya había sido cumplida.

     A las 02.05h., el almirante Vierna, al mando del “Baleares”, ordena una inversión de rumbo para no perder contacto con los mercantes dada la diferencia de velocidad entre ambos. Esta decisión resultaría trágica, ya que pensaba que tras el ataque anterior los destructores republicanos habían puesto rumbo a puerto, como así fue, pero media hora más tarde sucedería que ambos grupos se volvieran a avistar, a unos 2.000 metros y de vuelta encontrada, gracias de nuevo a las señales de Scott del Baleares sobre las 02.14h. Dada la mayor silueta de los cruceros pesados nacionales los destructores republicanos inician el fuego sobre ellos. Inmediatamente desde el “Baleares” se lanzan proyectiles iluminantes para tratar de averiguar su posición y poder hacer los cálculos para disparar la artillería principal. Desde el buque “Libertad” se ordena a los destructores de la 2ª escuadrilla abrir lanzar torpedos, siendo esta orden acatada por el “Sánchez Barcaíztegui” que lanza 4 torpedos, el “Almirante Antequera” 5 torpedos y el “Lepanto” otros 3 torpedos.

     Pasado 1 minuto desde el último lanzamiento realizado por el “Lepanto” se observa desde el crucero “Libertad” una gran explosión que envuelve al Baleares. Los torpedos, en número indeterminado, parece ser que procedentes del “Lepanto”(no se sabe exactamente), hacen blanco en el costado, ocasionándole una brecha de 15 metros, haciendo explotar los pañoles donde se almacenaba la munición, volando el puente de mando y una chimenea. Así, a las 02.21h., el “Baleares” es herido de muerte tras un brevísimo combate que ninguno de los dos bandos había previsto tan siquiera, no pudiendo tampoco dar crédito a lo sucedido.

Imagen del “Baleares” en llamas.

     Tras la explosión, la escuadra republicana continúa su rumbo a Cartagena, dado que ha cumplido su misión. La escuadra nacional, a una velocidad de 28 nudos, es inalcanzable. Mientras, el Canarias asume el mando y ordena una nueva inversión de rumbo para escoltar al convoy en temor a que resultase atacado y regresar más tarde a auxiliar al Baleares.

     Entre tanto, dos destructores británicos, el HMS “Boreas” y el HMS “Kempenfelt”, que se encontraban en misión de patrulla por el Mediterráneo vieron la explosión. Esta alcanzó los 1.200 metros de altura y pudo ser oída desde Cabo de Palos hasta el cabo de La Nao. Ambos ponen rumbo a los restos de Baleares a toda máquina, avistando a los primeros náufragos sobre las 04.25h., e iniciando el rescate de los mismos, llegando el “Kempenfelt” a abarloarse al Baleares pero cesando en la maniobra al comenzar este a hundirse, rescatando entre ambos buques un total de 469 hombres.

      El “Baleares” se hunde a las 05.08 horas arrastrando con él al fondo del mar a un total de 788 hombres.

     Por la mañana el “Canarias” y el “Almirante Cervera” regresan y comienza el traspaso de heridos entre los buques británicos y los españoles, que mantienen toda la máquina encendida en previsión de un ataque aéreo que llega a las 09.00 horas cuando 9 bombarderos Tupolev SB-2 “Katiuska” bombardean los buques, llevando la peor parte el HMS “Boreas” que tiene un fallecido y cuatro heridos.

     A pesar de esta grave pérdida (una tercera parte del potencial), el “Canarias” gemelo del hundido, fue el buque insignia de la Armada Española hasta prácticamente su baja en diciembre de 1975. La flota “Nacional” continuó con sus operaciones, mientras que la republicana no supo continuar el éxito de la operación , continuando sin iniciativa en el teatro marítimo de la guerra.

6 Comentarios

  1. Menudo post para el estreno. Muy interesante. Cuanto ha jugado el azar en la estrategia militar, un pequeño detalle es capaz de echar a bajo cualquier plan, aunque podríamos estar hablando muchas horas de los pequeños detalles, que a la postre son tan vitales una vez vistas las consecuencias.

  2. Lo subscribo totalmente. Estrategia y pequeños detalles pasados por alto que conforman un cóctel explosivo, nunca mejor dicho. Muy buen artículo, esperamos el siguiente, un saludo!

  3. Interesante artículo…sí!!! ya sé que no me van estos temas, muy modernos para mí, pero las cosas hay que reconocerlas verdad? pues eso, que lo voy a twittear. Adeu!

  4. Lo he leido varias veces, muy interesante, la explosión tuvo que ser de aupa para que se oyera desde Cabo de Palos hasta Jávea, que por carretera supone más de doscientos kilómetros de distancia entre ambas localidades.

    • Al explotar toda la munición más calderas y el torpedo, imagina la explosión. Además, la situación del barco, prácticamente en el punto medio entre ambos puntos.
      Imágina la explosión con este vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=7vaImLvZbPw y eso que los barcos que utilizan para estos ejercicios no llevan ni munición ni combustible. Eso si, descuenta algunos kilos menos de explosivos del torpedo.

      • Pues, para no llevar munición ni combustible, la explosión es fortísima, no me extraña que la del Baleares se escuchara a tanta distancia. Gracias por tu explicación.

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