Ruinas de la antigua Loulan

   Una de las regiones arqueológicas más notables del mundo es poco conocida y rara vez visitada. En gran medida ello se debe a su lejanía, en el noroeste de China. Pero su descubrimiento se remonta a comienzos del siglo XX, cuando el explorador y geógrafo sueco Sven Hedin y una dotación de cinco personas que habían emprendido un viaje de inspección y cartografía del vasto y traicionero desierto de Taklamakan, dieron con unas ruinas. Eso solo bastó para convencer a Hedin de que las historias de ciudades perdidas y tesoros enterrados en la zona podían ser verdaderas, por lo que en los días siguientes se dedicó a investigar los edificios llenos de arena que el grupo fue encontrando.

Sven Hedin
Situación del desierto de Taklamakan

    La tarde del 28 de marzo de 1900, Hedin avistó restos de casas de madera en lo alto de un pequeño alcor, en parte erosionado. Los hombres investigaron el interior de las moradas, desenterraron algunas monedas y utensilios chinos antiguos, y en su precipitación por regresar al campamento base, olvidaron allí la única pala del grupo. Hedin envió a su ayudante en busca del valioso útil. Cuando llegó a las ruinas, el hombre descubrió que había pasado una violenta tormenta de arena, dejando al descubierto una gran ciudadela de ladrillos cocidos al sol. Y de esa manera salió a la luz la fortaleza de Loulan, antaño floreciente comunidad de oasis enterrada en el desierto durante 1.500 años.

Recreación del reino de Loulan

    Loulan sólo era una de las prósperas paradas de caravanas del Taklamakan. En su apogeo, la zona podía presumir de oficina de correos, hospital, escuelas y un gobierno centralizado. Pero así como alcanzaron su cenit de prosperidad durante la dinastía Han y los dos siglos siguientes, resultó que Loulan y otras ciudades y asentamientos del oasis poseían una historia mucho más extensa que lo que podía haber soñado Hedin. Los útiles y utensilios neolíticos desenterrados en la región de Lop Nor del desierto demuestran que allí vivieron cazadores-recolectores ya por el 8.000 a.C., cuando el clima era más salubre que en la actualidad. Otras pruebas obtenidas en Taklamakan rastrean el desarrollo de la región a través de la Edad del Bronce hasta tiempos históricos.

Loulan en la actualidad
Loulan en la actualidad
Loulan en la actualidad
Loulan en la actualidad 2

Aunque el Taklamakan albergaba miles de años de habitación humana, la vida solo pudo haber empeorado cada vez más a medida que aumentaba la aridez de la zona.

    El nombre turco del desierto, que significa “entra y no saldrás”, resume los recuerdos de muchas personas que viajaron allí. Hedin lo consideraba “el peor y más peligroso desierto del mundo”, y abundan historias de caravanas enteras que fueron tragadas, por lo que un diplomático  británico lo llamó las “olas  gigantescas de un océano petrificado, dunas de arena en movimiento con una altura de hasta 90 metros”.

La “bella” de Loulan

    Irónicamente, la magnífica conservación de los artefactos procedentes de Taklamakan es resultado de las mismas duras condiciones climáticas que engulleron tanto a individuos como a ciudades. La arena del desierto actuó como un deshidratante, haciendo que los cuerpos enterrados se momificaran de forma tan completa que todos los rasgos físicos permanecieron intactos. Los artículos funerarios, como las telas, los implementos de madera y la cestería, que en otras partes se habrían descompuesto, también fueron preservados. Quizá los hallazgos más importantes sean los documentos, muchos de ellos encontrados por el explorador británico Aurel Stein, a comienzos del siglo XX. Escritos en tablillas de madera y en papel en caligrafía china e india, las cartas y los registros legales de entre 1.500 y 1.700 años de antigüedad dan voz a un pasado por lo demás mudo, infundiéndole una dimensión personal que ni siquiera los artículos más íntimos pueden conferir.

Tablilla escrita

    Las tumbas en la periferia de los desiertos de Taklamakan y Lop, algunas con 4.000 años de antigüedad, contenían vestigios fascinantes de la vida cotidiana de sus antiguos habitantes: desde mantas de lana, ropa de piel de oveja y zapatos de cuero, hasta vasijas de madera y cestas de hierba entretejida. Pero el túmulo funerario del así llamado Círculo Sagrado y Río Kongque, 42 grupos de tumbas excavadas en 1979, también testimonian un sistema de creencias: la presencia de granos de trigo y figuritas con aspecto de diosa sugerían una desarrollada preocupación por la otra vida. Las mismas tumbas exhibían una orientación de este a oeste, y los cuerpos estaban tendidos de manera cuidadosa y consistente.

Momia del Bronce en Xiaohe

    La naturaleza doméstica de los artículos funerarios atestigua el hecho de que el pueblo del desierto tuvo que luchar por la supervivencia, aunque durante mucho tiempo se enfrentaron con habilidad e ingenio a cada desafío que se les presentó. La caza y la busca de otros alimentos dieron paso a la agricultura y a una dependencia cada vez mayor de la cría de animales. Luego, los sistemas de irrigación a gran escala aprovecharon al máximo los suministros de agua, las corrientes alimentadas por los glaciares y los ríos que nacían en las cadenas montañosas circundantes. Sin embargo, la invasión del desierto fue implacable, y los menguantes glaciares provocaron que hasta los más frondosos oasis se secaran, con el resultado de que se abandonaron ciudades enteras, que no tardaron en ser tragadas por la arena.

Conjunto de tumbas de Xiaohe
Recreación del río Tarim atravesando Loulan y avance del desierto
Momia hallada en el Taklamakan
Mapa de situación

4 Comentarios

  1. Artículos como éste nos descubren la historia antigua de los paises asiáticos, que, en general, nos es muy poco conocida, y que ha de esconder muchos más secretos milenarios, sea bajo arena, sea bajo hielo, de los que pensamos. Me ha chocado especialmente, las facciones de las momias, sobre todo, la femenina, sus rasgos no son los típicos de la fisonomía china actual, empezando por los ojos, muy redondeados, y nada rasgados, es posible que en una zona tan fértil hubiese un gran intercambio de población, con el consiguiente mestizaje. Excelente tu apuesta .

  2. Lo he vuelto a leer, impresionante grado de civilización. Y como ocurre en todas las sociedades prehistóricas, la idea de trascender y la obsesión por el más allá, es una constante, en una época, además, en la que la prioridad de estas personas sería, durante 24 horas al día, la de sobrevivir, y con los cinco sentidos puestos en ella. Rebasando, quizás, los límites de la Historia, y adentrándonos en los de la Antropología y la Filosofía, es posible que algún día, esas disciplinas nos den la clave de tal propensión, y la razón misma de algo tan etéreo como lo que llamamos “alma”.

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