“Es un hielo que te da fuego, y cuanto más fuego te da, más hielo se vuelve”, tercer  enigma de Turandot.

Cartel Original de Turandot 1926
Cartel Original de Turandot 1926

Si la ópera es un mar de sensaciones donde la música nos arropa, las voces nos seducen y la representación nos conmueve, Puccini fue sin duda uno de sus principales navegantes. En la ópera, como en el teatro, se ríe, se llora, se sufre y sobre todo se disfruta, en definitiva se siente, y es la música el hilo conductor de todo ese cóctel emocional. Puccini era consciente de todo ello y bien se refleja en su personalidad que aúna cuantos rasgos puedan decirse de un hombre a la vez: altanero y esquivo, tímido y decidido, vago y brillante, fiel y lascivo, sofisticado y primitivo.

Giacomo PucciniGiacomo Puccini nace en Lucca, al noroeste de la Toscana en 1858. Heredero de la tradición lírica italiana del siglo XIX, su música será el referente de la lírica en las primeras décadas del siglo XX. Su primer gran éxito fue Manon Lescaut (1883), lo que le permitiría abandonar Milán y comprarse una casa en Torre del Lago, muy cerca de su natal Lucca y a la que desde 1938 se añadió el nombre de Puccini, pasando a denominarse Torre del Lago Puccini en su honor, habitando la villa hasta casi el final de sus días. Muere en Bruselas en 1924 quedando inconclusa su última gran ópera: Turandot.

Torre del Lago PucciniLa obra de Puccini no fue muy prolífica, diez son sus principales composiciones, pero suficientes para elevarlo junto a los más grandes de su gremio y, sin duda, aupado por el fervor y el cariño del público. Su estilo, caracterizado por combinar con habilidad elementos estilísticos de diferentes procedencias, ya estaba plenamente configurado. En él la tradición vocal italiana se integraba en un discurso musical fluido y continuo en el que se diluían las diferencias entre los distintos números de la partitura. A ello hay que añadir el personal e inconfundible sentido melódico de su autor, una de las claves de la gran aceptación que siempre ha tenido entre el público. Sus principales creaciones fueron, a decir de muchos, la Boheme, Tosca y Madame Butterfly.

Aria de Madame Butterfly: “Un bel dì, vedremo” – Acto II

Buscando un final
Libreto - 1926 - TurandotHoy y aquí vamos a quedarnos con Turandot. De esta ópera siempre se ha dicho que quedó inconclusa a la muerte de Puccini, sin embargo existen opiniones encontradas al respecto. Para Puccini el gran obstáculo en este trabajo residía en la transformación de Turandot, de princesa fría y vengativa a mujer enamorada, así dejaba escrito el maestro: “El dueto entre Turandot y Calaf debe ser el punto culminante de la ópera…todo lo decisivo, lo hermoso y verdaderamente teatral está ahí, el amor debe aparecer como un bólido luminoso en medio del clamor del pueblo”. Esto puede llevarnos a pensar que quizás el final que deseaba aún no se había alcanzado y que a sus libretistas (que eran quienes se encargaban de la historia, él de componer la partitura) aún les quedaba trabajo. En 1923 había completado la partitura hasta la muerte de una de los protagonistas de la obra, Liu, justo antes del duelo final. Se pensó que este era el final, sin embargo Puccini ya había empezado un borrador con un nuevo final, pero su vida se apagó antes de acabar la función.

Arturo Toscanini

Giulio Ricordi, su editor, y su hijo Antonio encargaron entonces a Franco Alfano la misión de terminar la obra y elaborar el último acto. Alfano realizó su propia versión intentando incorporar del mejor modo posible el material que el propio Puccini dejó en su borrador, pero hete aquí que el día del estreno el director de la orquesta era ni más ni menos que el insigne Arturo Toscanini, gran amigo de Puccini, si bien también estuvieron enfrentados en una época. Pues bien, llegado el momento clave de la muerte de Liu, Toscanini dejó la batuta y dándose la vuelta se dirigió al público diciendo:

“Aquí termina la ópera. Aquí murió el maestro”.

Y a continuación se cerró el telón. Todo esto ocurrió en 25 de abril de 1926 en el teatro La Scala de Milán. Al día siguiente se representaría la obra en su totalidad, ahora sí, con el final de Alfano.

La Escala de Milán
La Escala de Milán

El tema principal de Turandot reside en los tres enigmas que la princesa propone a Calaf, pero bien se podria decir que el cuarto enigma es precisamente el final que hubiera querido Puccini. Ésto posiblemente no se sepa nunca.

¿Y quién es la princesa Turandot?
Tras Madame Butterfly, Puccini volvería a llevarnos al Lejano Oriente para contarnos la historia de la princesa Turandot. “Turandot” se desarrolla en Pekín, en la China Imperial. Allí reina el terror porque Turandot, la hija del Emperador Altoum, ha decidido que sólo se casará con aquel Príncipe que consiga resolver los tres enigmas que ella le proponga. En caso contrario, la pena para el pretendiente es la muerte, y ya son varios los príncipes que han dejado la vida a los pies de la Princesa. En ese Pekín aparece Timur, un anciano rey tártaro depuesto, a quien acompaña su joven y fiel esclava Liu. Allí se encuentran con Calaf, hijo de Timur, a quien su padre creía muerto, y por quien Liu siente un secreto amor. Los tres ocultan su identidad. Al ver a Turandot, despierta en Calaf una repentina pasión y decide optar a su mano; tratan de persuadirle Timur, Liu y los tres cortesanos -Ping, Pang y Pong-, pero es en vano.

Escenografía Turandot
Escenografía Turandot

Sometido a la prueba de la Princesa, Calaf resuelve los tres enigmas en medio de una gran algarabía popular. Pero Turandot, vencida, no quiere cumplir su promesa, a pesar de la insistencia de su padre. Calaf, entonces, le ofrece una alternativa. Si antes del amanecer ella consigue saber su nombre, él morirá. Si no, se casarán. Turandot ordena que nadie duerma en Pekín esa noche y que toda la ciudad intente descubrir el nombre. Liu es llevada ante Turandot y, temiendo revelar el nombre de Calaf bajo tortura, se clava un puñal. Horrorizado, el Príncipe reprocha a Turandot su crueldad y luego la besa apasionadamente. El beso deshace el hielo que envuelve a la Princesa, y se da cuenta de que está enamorada de Calaf, con quien finalmente se casa.

Para el desenlace Puccini nos regaló una de las mejores arias de la historia: “Nessun dorma”. Es el reflejo del carácter de Calaf, un hombre capaz de cualquier cosa por aquello que desea, por imponer su voluntad y vencer, por lograr el amor de Turandot.

Aria Nessun Dorma de Turandot

Como punta final comentar mi especial devoción por el personaje de Liu quien, en contraposición a Turandot, escenifica la dulzura, la calidez, la sinceridad, representa una máxima en las obras de Puccini: un gran drama en un alma pequeña. Es Lescaut, es Tosca, es madame Butterfly, es todas esas mujeres sobre las que ha escrito sus grandes óperas, de aquella de quien es fácil enamorarse. La muerte de Liu fue la última escena que Puccini dejó escrita antes de partir a Bruselas para tratarse de la cruel enfermedad que acabaría con su vida. Muerta Liu, muerta la escenificación del amor verdadero para Puccini, éste ya no sabía como terminar la ópera. Las últimas palabras de su compoición y, por tanto, sus últimas palabras para la música, para el arte, fueron: “Liu poesía”.

Bibliografía y Recursos Web
Alier,R.: Guía Universal de la Opera. Ma non Tropo, Barcelona 2007.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/this-is-opera/this-is-opera-turandot/3044943/
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/puccini.htm
http://laopera.net/historia-de-la-opera/historia-de-la-opera
http://iopera.es/giacomo-puccini/

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