Mapa fenicios en la Península Ibérica
Mapa fenicios en la Península Ibérica

Los cananeos o fenicios bautizaron a España con el nombre de “Isephanim”, que significa literalmente costa o isla de los conejos (cuniculus). Este pueblo mediterráneo quedó impresionado por la gran cantidad de conejos que habitaban en el Sur peninsular. La colonización fenicia de la Península Ibérica comenzó alrededor del año 1.100 a.C. con la fundación de la ciudad de Gádir (Cádiz), primera colonia creada en Occidente.

Las fuentes escritas nos dan cuenta de la presencia fenicia en Occidente, Veleyo Patérculo sitúa la fundación de Cádiz ochenta años después de la guerra de Troya; Plino el Viejo afirma que el templo de Heracles en Lixus era más antiguo que el de Cádiz; mientras que Estrabón y Pomponio Mela sitúan las fundaciones fenicias en España poco después de la guerra de Troya y antes de la época de Homero. De este modo si seguimos estas noticias, Cádiz sería fundada en torno al 1104 – 1103 a.C.  Actualmente se sabe que la construcción del templo en la ciudad de Lixus, junto con la de Cádiz, fue fundada hacia el año 1100 a.C.

Cerámica fenicia
Cerámica fenicia

También podemos datar con la cerámica decorada con engobe rojo y grupos de ánforas relacionadas con alfares del área andaluza y norteafricana, vinculadas al almacenamiento y transporte de salazones de pescado.

Los fenicios solían establecer sus asentamientos siguiendo un patrón, tenían predilección por islas cercanas a la costa o penínsulas próximas a un enclave fluvial. La elección del lugar donde se ubican los asentamientos no se debe al azar sino siguiendo un patrón.

Urbanismo fenicio
Urbanismo fenicio

El urbanismo fenicio viene a mejorar el antiguo  carácter abigarrado de las construcciones que solían adaptarse a las irregularidades del terreno con viviendas escalonadas en terrazas. La novedad  viene dada en el ordenamiento urbano, donde las viviendas de planta cuadrada o rectangular se levantan a los lados de  calles o vías. Estas casas se articulan en torno a un patio central, de donde salen diversas estancias, con un muro de tapial sobre zócalo de piedra, incluso algunas con zanjas de cimentación, con paredes enlucidas y los suelos de tierra batida o con lajas de piedra, y un techo plano que se solía utilizar como terraza.

En la zona de Gadir, Málaga, Almuñecar o Villaricos, se observa el uso de ritos de incineración e inhumación, consistente en fosas, cistas, urnas cerámicas, cámaras funerarias, etc. Aunque algunos de estos asentamientos muestran varias zonas de enterramiento de reducidas dimensiones, es en el siglo VI a.C. cuando las dimensiones son mayores albergando gran cantidad de individuos.

Los ajuares están compuestos por ricos vasos de alabastro, cáscaras de huevo de avestruz, amuletos, joyas de oro y un servicio para el ritual formado por: una jarra de boca trilobulada, otra de boca de seta y una lucerna, todos decorados con engobe rojo;  es a partir del siglo VI a C. donde encontramos vasos cerámicos y ungüentos helenísticos donde se aprecian desigualdades sociales, aunque más adelante se tenderá a igualar, solo en el mundo funerario, limitando su magnificencia.

Los templos de Gadir y Lixus junto con los restos descubiertos en Málaga y Melilla, fueron consagrados como espacios sagrados, como la cueva de Gorham en Gibraltar que aparece ya desde el siglo VIII a.C. A ellos no solo acudían fenicios, también indígenas de los alrededores, ya que se han encontrado diferentes divinidades de diferentes sociedades. Los que más proliferaron fueron los dedicados a Astarté y a Melqart, que aluden a la empresa colonizadora que tuvo el estado de Tirio. Para los semitas, tanto el templo como el palacio están asociados, lo mismo que el rey era al mismo tiempo sumo sacerdote, en estos recintos se aseguraban las transacciones comerciales.

Sacrificios humanos
Sacrificios humanos

Un tofet son recintos sagrados en los que se llevaba a cabo el sacrificio Mojk, según el cual debían ser sacrificados los hijos primogénitos de las familias más poderosas, pero al parecer eran sustituidos por animales, aunque algunos enterramientos infantiles datados en el siglo I a.C. en Cádiz podían reflejar la realización de estos ritos, teoría esta que no ha sido aceptada por todos los investigadores, si bien se cita en escritos de Cicerón donde nos habla de la existencia de sacrificios humanos en la antigua Cádiz semita.

Las principales actividades económicas que llevaban a cabo en su vida cotidiana son las salazones de pescado que tuvieron tanta fama en el siglo V a.C. y continuidad en la época romana. Desde Cádiz hasta Almería encontramos una red de pequeñas factorías, que podrían ser estatales o privadas. Muy relacionado con esta industria encontramos talleres de alfarero, donde se fabricaban y almacenaban los recipientes dedicados a la industria de los salazones y su transporte y comercialización, con existencia de almacenes cerca de los puertos y muy parecidos a los centros administrativos propios del Próximo Oriente.

A partir del siglo V a.C. comienzan a proliferar productos áticos de menor calidad sustituyendo a los vasos de gran calidad griegos, posiblemente por las modas del momento en el ritual funerario.  Lo que sí parece es que el control de estas cerámicas, como el aceite y el vino que contenían las ánforas, era fenicio.

Transacciones comerciales
Transacciones comerciales

La relación que existía entre los fenicios y las comunidades indígenas en ambas orillas del Estrecho da lugar al fenómeno conocido como orientalizante, con la mezcla de elementos materiales de cada uno de estos ámbitos culturales.

Encontramos elementos orientales en las tumbas andaluzas donde se muestra una presencia directa de componentes semitas. El caso mas significativo es el tesoro del Carambolo.

Tesoro del Carambolo
Tesoro del Carambolo

Los comerciantes fenicios influyeron en el desarrollo cultural de los pueblos íberos, sobre todo los tartesios y los mastienos, con la introducción de la escritura con el alfabeto, y el hierro como material para la elaboración de útiles, armas, joyas y adornos. Un ejemplo de la influencia cultural de los fenicios en Iberia lo tenemos en la Dama de Elche, la escultura más representativa de la Edad Antigua en España que constituye una versión íbera de la diosa de la fecundidad fenicia Astarté. De hecho, las joyas y amuletos de la ilustre Dama ilicitana son de origen fenicio.

Navio fenicio
Navio fenicio denominado Gaulos

Los fenicios, y también los cartagineses, utilizaban dos tipos de barcos de transporte. Uno de ellos era el que los griegos llamaron gaulos, un barco de casco curvo y amplio calado, impulsado por dos filas de remos y que, en un principio, estaba desprovisto de mástil y vela. Con el tiempo evolucionó hacia un tipo de barco mercante impulsado por dos velas cuadradas montadas sobre dos mástiles, la del trinquete aproximadamente la mitad de la mayor. El casco curvo, que culminaba en una borda sobre la que se disponía una barandilla o pasamanos, albergaba una amplia bodega de carga en donde iban estibadas las ánforas. Se trata de un navío poco adecuado para la navegación costera o de cabotaje y cuya carga principal, dado el sistema de estiba, solo se podía trasladar en puertos bien equipados, con la nave bien varada, pues de lo contrario peligraba su equilibrio y podía naufragar.

Embarcación fenicio tipo Hippos
Embarcación fenicio tipo Hippos

El otro, aunque se utilizaba también para el transporte de mercancías, era en realidad un navío polivalente al que los griegos llamaron hippos por el mascarón en forma de cabeza de caballo que solían lucir a proa. Se trata, en realidad, de la versión fenicia de un tipo de embarcación muy frecuente en el Mediterráneo desde finales del segundo milenio a. C. Un barco de pequeño tamaño, perfectamente simétrico, impulsado por una fila de remeros pero provisto también de un mástil y una vela cuadrada, y en el que a popa, el codaste vertical solía curvarse ligeramente hacia el interior. La proa también solía ser vertical con un remate en forma de ave, pez o, como en este caso, de cabeza de caballo. Los aparejos, vergas, jarcias, etc, y el mástil eran fácilmente desmontables, una exigencia de la navegación de la época, pues en ocasiones era necesario sacar la nave a tierra para buscar agua y provisiones o realizar algunas reparaciones. El timón era muy simple y consistía en una o más palas similares a grandes remos, que se situaban en las aletas de babor y estribor.

Bibliografía y recursos Web

-Historia de la Cultura Material del Mundo Clásico, Mar Zarzalejos Prieto, Editorial -UNED, Madrid, 2010.
-Atlas Histórico y Geográfico Universitario, Blanca Azcárate Luxán, Editorial UNED, 2008.
http://www.culturandalucia.com/Fenicios
http://qarthadast.blogspot.com.es/
http://msgke-kalteng.org/
http://4.bp.blogspot.com/
http://3.bp.blogspot.com/
http://www.xn--espaaescultura-tnb.es
http://1.bp.blogspot.com/
http://www.educa.madrid.org/web

No hay comentarios

Dejar una respuesta