Consolidación de la identidad de Portugal

Todo empezó en el año 1385, tras la victoria en la batalla en Aljubarrota, se aseguró la independencia del Reino Portugués  frente a la corona de Castilla y debilitó la hegemonía franco-castellana. Siete mil soldados lusos pudieron con los cuarenta mil de las tropas castellanas y evitaron así ser absorbidos por sus vecinos los castellanos.

El trascurso de la batalla
El trascurso de la batalla

En 1383 al morir el rey Fernando, el Tratado de Salvaterra de Magos, establece que la Corona de Portugal pasase a pertenecer al Rey de Castilla, Juan I y la capital seria Toledo. Una decisión que no agradó a los portugueses sentían que peligraba la independencia de Portugal. La población de Lisboa proclama a Don João, Maestre de Avis y hermanastro de Don Fernando, como regente, gobernador y defensor del pueblo. Con la revuelta de la población portuguesa, el rey de Castilla decide entrar en Portugal en 1384 y crea un cerco a Lisboa, por tierra y por mar, con el apoyo de la flota castellana.

Una táctica que no funcionó ya que en 1385 las Cortes de Coimbra proclamaron al Maestre de Avis, como João I rey de Portugal y Don Juan I invade de nuevo Portugal el 8 de julio de 1385. El ejército portugués estaba comandado por Nuno Álvares Pereira en posición de combate y estalla el conflicto.

Posición de los bandos ante la batalla
Posición de los bandos ante la batalla

En la mañana del 14 de agosto de 1385 el ejército de D.João I se instala en el terreno y horas después llegarían los castellanos que circulaban por la vía romana para evitar el choque con los portugueses. Los siete mil soldados que formaban el ejército luso se mueven dos kilómetros al sur para invertir su posición en la batalla y quedarse en frente al enemigo para que tengan que luchar a pie y no a caballo. Por la tarde se produjo el asalto castellano a la posición portuguesa y en el transcurso de la batalla destaca;

Por un lado, el violento avance del rey castellano que inicia el ataque probablemente a caballo y que se encontró de forma inesperada con las obras de fortificación preparadas por la tropa de D.João I. La mayor parte del ejército castellano estaba constituido por tropas auxiliares francesas que se vieron obligados a bajar del caballo frente al enemigo, en una posición crítica.

Defensas portuguesas ante la caballeria
Defensas portuguesas ante la caballería

Por otra parte la decisión de Don Juan I de avanzar con el resto del ejército, también mayoritariamente a caballo, que se encuentra de nuevo con la sorpresa de que el adversario está combatiendo de pie. Los caballeros castellanos desmontan los caballos y recorren a pie el tramo que les falta. Posteriormente los hombres de armas del ejército castellano fueron cribados de flechas lanzados por los arqueros ingleses y portugueses y se fueron aglutinando en la zona central de la altiplanicie. Y mientas los laterales del ejército de Don Juan I siguen esperando subidos en los caballos a la espera de una ofensiva.

Por último, el pánico se apoderó de las tropas castellanas cuando la bandera de su monarca se derrumbó dentro del cuadrado portugués y dio lugar a una fuga desorganizada entre ellos Don Juan I de Castilla a caballo, con algunos caballeros.

Ante la caída del estandarte cunde el panico
Ante la caída del estandarte cunde el panico

En el campo de batalla murieron cerca de mil soldados portugueses mientras que en el ejército castellano las bajas fueron de cuatro mil muertos y cinco mil prisioneros. Ya fuera del campo de combate, se calcula que fallecieron otros cinco mil hombres en fuga de las tropas castellanas. Castilla permaneció de luto durante dos años, después de perder a muchos nobles y hombres de armas.

Para los portugueses, esta batalla tuvo un valor muy importante dada la inferioridad numérica de sus tropas y la falta de equipamiento de las mismas en comparación a los españoles.

Hablar de Aljubarrota representa, para los portugueses, narrar uno de los momentos altos de la historia de su país. En España, esta batalla parece un capítulo olvidado de la historia y se desconoce su posterior repercusión. Para Europa esta ofensiva fue una de las más importantes ocurridas en toda la época medieval, mientras que para Portugal constituye uno de los acontecimientos más decisivos de su historia, el pequeño reino portugués hubiese sido probablemente absorbido para siempre por su poderoso vecino castellano. La victoria portuguesa en Aljubarrota, en 1385, ante las tropas españolas dio lugar a la preparación de la época más brillante de la historia de Portugal que proporcionó definitivamente la consolidación de la identidad nacional.

Bibliografía y paginas web:

Historia de España en la Edad Media, Alvarez Palenzuela, Vicente Angel, Editorial Ariel, Madrid 2011.

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