El estratégico Cerro de Monteagudo

En la Vega Baja del Segura y su proximidad con Murcia capital, explican el poblamiento ininterrumpido del lugar desde el periodo Eneolítico. Por las laderas de Monteagudo han pasado desde el calcolítico, la cultura argárica, Iberos, Romanos y Andalusí, han sido testigos los vestigios encontrados en las sucesivas excavaciones.

Difícil acceso a lo alto del castillo
Difícil acceso a lo alto del castillo

Su nombre se debe a las escarpadas laderas en las que se asienta la población. Algunas fuentes árabes del siglo XI lo describen con la grafía Munt.qüd o Muntaqüd. En la Baja Edad Media, los textos castellanos se referirán a él como Montagut o Monteagudo, procedente del latín Monte Acutum (el Monte Agudo).

Con los árabes vivió un período de gran esplendor, especialmente con el mítico ‘Rey Lobo’, que erigió el conjunto de fortalezas para proteger la Vega murciana: Castillo de Monteagudo, el Castillejo y Larache. Con Alfonso X ‘El Sabio’ se alojó en estas fortalezas, como su centro de poder. Con los Reyes Católicos, Monteagudo asistió a una etapa de declive demográfico, pero su Castillo permaneció guarnecido. Durante la Guerra de Sucesión fue baluarte de Felipe V.

Monteagudo presenta un poblamiento prolongado y continuado desde el Eneolítico hasta la actualidad. Las principales causas residen en su estratégica situación geográfica, ya que Monteagudo se ubica en la margen izquierda del río Segura y se extiende por las escarpadas laderas de un abrupto macizo de unos 149 metros de altura. A sus pies queda el ‘camino viejo de Monteagudo’, que une dos importantes vías de comunicación: los caminos de Alicante y de Castilla. Desde lo alto del Cerro se domina las tierras de la Vega Baja del Segura, donde se erigen a su vez otros tantos cabezos que debieron constituir puntos de asentamiento obligado.

Se puede divisar todo el valle
Se puede divisar todo el valle

Un poblado argárico en la ladera del Castillo de Monteagudo.

Cultura Argáricica
Cultura Argáricica

Las secuencias estratigráficas obtenidas de diversas excavaciones arqueológicas en las faldas del Castillo de Monteagudo apuntan a la presencia de un poblado en la Edad del Bronce Medio, que quedaría encuadrado entre los años 1700 y 1200 a. C. Este poblado se adscribe a la cultura argárica, el emplazamiento de este poblado fue la ladera Oriental del Cerro de Monteagudo.

Utensilios de la Edad del Bronce
Utensilios de la Edad del Bronce

En los trabajos arqueológicos, en el solar que ocupó la derruida iglesia de San Cayetano, se constató un nivel atribuible al Bronce Final / Bronce Tardío con cinco suelos de habitación consecutivos, agujeros para postes y restos de estructuras de barro, quizá de cabañas. En dichos trabajos fue recuperado un botón de oro relacionado con el llamado Tesoro de Villena.

Cerámica de la etapa Ibera
Cerámica de la etapa Ibera

También se han hallado testimonios sobre la presencia de íberos en este lugar, con dos niveles: el más antiguo, del siglo IV a. C., estaba formado por un conjunto de fragmentos cerámicos; mientras que el más reciente dataría del siglo I a. C., y parece probar la existencia de una ciudad íbera, debido a la presencia en la zona de estancias de planta rectangular, restos de cenizas y osamentas, sepulturas de urnas esféricas, sillares, construcciones y cerámica.

A este poblado hay que asociar una necrópolis, que se alzaría en las inmediaciones del actual cementerio, en la falda Occidental del Castillo.

Ánforas para el transporte de vino y aceite
Ánforas para el transporte de vino y aceite

Se han encontrado  fragmentos que se remontan al siglo IV a. C. atribuible a enterramientos de carácter principesco. Con anterioridad a estos hallazgos se recuperaron la cabeza de una mujer velada con largos bucles y collar, así como urnas funerarias. El elevado número de cerámicas de importación áticas, púnicas y itálicas acreditan el dinamismo económico y comercial del poblado y sobre todo del poder de sus élites.

Podiun etapa romana
Podiun etapa romana

En cuanto a los testimonios romanos evidencian la existencia, en las laderas de Monteagudo, evidencias de asentamiento urbano de cierta envergadura, con un diseño urbanístico de carácter octogonal y de época imperial que sustituiría al viejo poblado íbero, con la reorganización administrativa de la Península Ibérica emprendida por el emperador Augusto.

Las recientes excavaciones arqueológicas (1999 y 2001), efectuadas en pleno corazón urbano de Monteagudo, acreditan la presencia de un asentamiento romano, probablemente destruido en contiendas posteriores entre godos y bizantinos. En ellas se hallaron los restos de varios edificios de principios del siglo I, que se abrían a calles perpendiculares entre sí, así como monedas del emperador Augusto y una calzada romana. Estas huellas romanas nos plantean la existencia en Monteagudo de una villa romana con un acueducto, que comunicaba Cartagena con Fortuna.

Las fortalezas del Rey Lobo defendieron la Vega Murciana.

Alta calidad en la cerámica Andalusí
Alta calidad en la cerámica Andalusí

Aprovechando la convulsión de unos tiempos en los que el Estado almorávide se desintegraba y los almohades iniciaban sus campañas de expansión por territorio peninsular, el mítico y controvertido Ibn Mardanish, conocido como ‘Rey Lobo’, se alzó con el poder y se convirtió en soberano independiente de Murcia y de todo el Levante musulmán-español.

Moneda de Oro de la etapa musulmana
Moneda de Oro de la etapa musulmana

Ibn Mardanish gobernó este pequeño Estado independiente desde 1147 hasta 1172, ofreciendo feroz resistencia a los almohades, quienes no lograrían hacerse con Murcia hasta después de su muerte. Para proteger la Vega murciana y los caminos que unían Murcia con Orihuela, Ibn Mardanish levantó una línea estratégica defensiva y militar formada por el Castillo de Monteagudo, el Castillejo y el Castillo de Larache. En las inmediaciones de dichos baluartes construyó albercas para el regadío. Actualmente se pueden contemplar en Monteagudo estos restos arqueológicos, que son de los más relevantes del Islam medieval de Murcia. Según el profesor Torres Fontes, las primeras referencias que tenemos de fortificaciones en el Cerro de Monteagudo datan del 1078 / 1079, cuando el recién destronado reyezuelo de Murcia, Abu Abderraman Ibn Tahir, fue encarcelado en una plaza fuerte de la zona. Fue mandado construir por Ibn Mardanish en el siglo XII, en lo alto de un abrupto macizo calcáreo, aprovechando su carácter militar y estratégico. A partir de ese momento se convierte en un castillo urbano, auténtico fortín y atalaya defensiva de los emires murcianos que residían en la ciudad, formando parte de la Almunia Real, también construida por el ‘Rey Lobo’.

Etapa musulmana
Etapa musulmana

En época de inestabilidad, la guarnición permanente del Castillo estaba en disposición de alertar a los defensores de Murcia de la llegada del enemigo, por medio de ahumadas durante el día o de almenaras por la noche. El Castillo se halla dividido en dos espacios: Uno, que rodea la parte inferior del pico y que cuenta con doce torres cuadradas o rectangulares; Otro constituye el Castillo, sin torre del homenaje ni patio de armas, del que se conservan cinco torres en uno de sus lados.

La actualidad del cerro de Monteagudo
La actualidad del cerro de Monteagudo

Monteagudo llegó a contar con Consistorio propio, pero pronto volvió a depender del Ayuntamiento de Murcia. En la última centuria se erige en lo alto del cerro el Monumento del Sagrado Corazón de Jesús, hito inconfundible del paisaje de la comarca. Fue declarado Monumento Nacional en 1931. Cuenta con un gran centro de Interpretación de la Historia de Monteagudo.

http://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=a,153,c,373,m,1871&r=ReP-10329-DETALLE_REPORTAJESPADRE

Agradecimiento a la guía del Centro de visitantes de la Historia de Monteagudo para realizar este articulo.

 

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