En Madinat Mursiya se construyó la  muralla con  Abderramán II

La muralla islámica de Murcia sobre la que se basa este trabajo data del siglo XII, durante el reinado del Rey Lobo la ciudad de Murcia vio un enorme crecimiento un gran esplendor por lo cual el jefe de la taifa murciana mandó construir esta muralla sobre la que existía anteriormente del siglo IX y de la cual no ha quedado ningún tramo que se haya podido conservar.  La construcción de la muralla comenzó con el alzamiento de una antemuralla de solo unos cuantos metros de altura frente a la cual podíamos encontrar el foso, a esto le siguió la construcción de la propia muralla para lo cual se utilizó un encofrado de argamasa. La nueva muralla se reforzó se cree hasta con más de noventa torreones a lo largo de todo su perímetro.

Plano muralla Árabe en Murcia

Tras la conquista cristiana por parte de Fernando III de Castilla en 1243 la muralla siguió sirviendo como elemento defensivo, incluso se hicieron constantes reparaciones y se le añadieron elementos. Un ejemplo de remodelación de la muralla posterior al período islámico es la puerta de Santa Eulalia, realizada en recodo y de grandes dimensiones y fechada alrededor del siglo XV. Fue también alrededor de este siglo, tras la rendición del reino nazarí de Granada y la unión de Aragón y Castilla,que las condiciones de seguridad en la zona mejoraron y la necesidad de que la ciudad estuviese amurallado disminuyó, por lo que ciertos tramos de la muralla comenzaron a desaparecer en favor de la expansión urbana. Sería en el siglo XIX cuando se demolieron las últimas puertas de la muralla.

Restos de la muralla en la Plaza del Romea

No fue hasta finales del siglo XX y principios del siglo XXI que se comenzó con la recuperación arqueológica de la muralla, cuando gracias a sucesivas excavaciones arqueológicas se pusieron al descubierto los restos de la muralla árabe, como la realizada en el año 1963 en la que se descubrió el complejo defensivo de la Plaza de Santa Eulalia, lugar donde posteriormente se abriría el Centro de Interpretación de la muralla árabe, que permite a los visitantes acercarse a la historia que envuelve estos restos arqueológicos, así como sirve como lugar de inicio para hacer un recorrido por lo que queda de la muralla en Murcia.

En Madinat Mursiya se construyó la primera muralla bajo el gobierno de Abderramán II, en el siglo IX., servía para proteger la ciudad de una posible invasión, también estaba para frenar las crecidas del río Segura y controlar la propagación de epidemias. De esta muralla no se conserva ningún resto, los tramos que se pueden ver hoy día son del siglo XII.

Con Ibn Mardanis, más conocido como el Rey Lobo, Murcia conoció una época de esplendor económico y poblacional donde la ciudad necesitaba un potente sistema defensivo contra la amenaza almohade lo que fue posible gracias a la riqueza del momento.

Tipo de construcción de la muralla árabe.

La técnica constructiva, del Antemuro y bastión, fueron elaborados en un sólido y resistente tapial de hormigón cuya presencia se reitera en todos los tramos conocidos, se ha detectado el empleo de otro tipo de paramento denominado «tapial calicastrado», variante constructiva consistente en un relleno de tierra apisonada entre dos costras de mortero, la mayor resistencia de los materiales componentes del tramo Sur podría responder a una función de auténtica barrera frente a las avenidas del río Segura, fenómeno que no debió afectar con tanta virulencia al flanco septentrional, donde sí era factible el empleo de un tapial de menor calidad, más práctico y bastante menos costoso.

Se construyó tras la muralla una antemuralla, de un par de metros de altura, en su perímetro, pudo tener más de 90 torres. La muralla no fue construida con sillería, es decir con bloques de piedra, se creó con un encofrado de argamasa y es en el siglo XII cuando Murcia presumía de una imponente muralla que la protegía de invasiones y de las crecidas del río Segura. En la actualidad prácticamente oculta y casi olvidada, escondida en el subsuelo de la ciudad, pero que ha dejado su huella fósil en el trazado urbano del casco antiguo.

Restos de la muralla en el parking de La Glorieta de España

El primer vestigio de la muralla de Madinat Mursiyya lo encontramos agazapado en el segundo sótano del parking de la Glorieta. Allí podemos ver el arranque de uno de los torreones que protegían la ciudad, que se hallaba cercano a la conocida antiguamente como Puerta del Puente o Bab al-Qantara. Tramo de muralla restaurada en el 2015, por Pilar Vallarta, colocando este tramo de muralla a la vista de todos los viandantes que utilizan el parking de la Glorieta, cuyos trabajos de restauración fueron sufragados por la empresa concesionaria del parking.

Muralla de Veronicas en Murcia

Seguimos el recorrido hacia el Plano de San Francisco hasta llegar a uno de los mayores tramos visibles de la muralla. Su descubrimiento se produjo tras la demolición del Convento de Verónicas en 1985 y se puede ver a la perfección el paseo de ronda y dos torreones, uno de ellos casi completo, parcialmente empotrado en la iglesia.

Después es aconsejable una visita al Palacio del Almudí, donde se hacen visibles restos importantes de la muralla. Un lienzo de la misma sirve como muro de carga para el propio inmueble, ya que el Almudí se construyó sobre el perímetro defensivo. El edificio, de comienzos del siglo XVII, fue pósito municipal de trigo en su origen.

Palacio del Almudí

A continuación entramos por la calle Sagasta, cuyo trazado coincide con la muralla escondida y fragmentada en los bajos de varios comercios.  La calle de Santa Teresa es también camino de ronda que muere en la Gran Vía, renace en la calle Escritor Fernández Ardavín y cruza la Plaza Julián Romea. En esta plaza sabemos con certeza que pisamos la muralla, que se encuentra bajo sus losas perfectamente datada y fotografiada tras la remodelación de la plaza. Después de meses y meses al descubierto, queda de nuevo ausente bajo nuestros pies. Después nos vamos hasta la calle Obispo Frutos, pasando por Doctor Fleming, donde se encuentra otro importante paño de esta fortificación en los sótanos del Museo de Bellas Artes.

En este recorrido la visita al Museo de la Muralla, situado en la Plaza de Santa Eulalia, en sus instalaciones nos desvelan los secretos de esta impresionante construcción de más de quince metros de altura, en algunos tramos, noventa y cinco torreones y seis puertas.

Centro de interpretación de la Muralla Árabe

Un poco más adelante salimos hacia la calle de Correos por la calle Cánovas del Castillo, donde en la cafetería La Muralla, situada en los sótanos del Hotel Rincón de Pepe, que conserva un buen tramo de la antigua fortificación con torreones.

Damos fin a este recorrido en la Plaza del Cardenal Belluga, muy cerca de donde se hallaba otro gran ausente: el Alcázar Mayor de Madinat Mursiyya o Al-Qasr al-Kabir, amplio complejo defensivo y símbolo del poder e importancia de los fundadores de nuestra ciudad. Donde antes estuvieron los edificios más emblemáticos del periodo medieval, se encuentran muchas de las sedes de poder actual: Ayuntamiento, Delegación de Gobierno, Consejería de Economía y Hacienda, así como el Palacio Episcopal y su conjunto, IES Cascales (Colegio de Teólogos de San Isidoro), Escuela Superior de Danza y Arte Dramático (Seminario de San Fulgencio), Palacio del Almudí (antíguo pósito de granos) y Colegio de Arquitectos (Palacio de la Inquisición), en la calle Jara Carrillo, todo ello levantado sobre el espacio de más de diez mil metros cuadrados que ocupaba el alcázar.

Catedral de Murcia, bajo esta colosal catedral se hayan los restos de la mezquita

Por último y muy cerca, en los sótanos de la iglesia de San Juan de Dios, aparecen evidencias de nuevos espacios ausentes en la superficie: el mirhab del oratorio de los señores del Alcázar Mayor y un enterramiento real o rawda cuya visita no os dejará indiferentes.

La iglesia de San Juan de Dios se encuentra en pleno centro histórico de la ciudad de Murcia. Es vecina de la Catedral y el Palacio Episcopal. Hace muchos años, mejor dicho siglos, era el centro político más importante de todo el Reino de Murcia, ya que en este lugar se encontraba el Alcázar Mayor.

Restos del Mirhab en San Juan de Dios

En la planta baja de la iglesia, se descubren los restos del Alcázar Nasir (o Mayor) y parte de la muralla que lo custodiaba. Este palacio se encontraba dentro de la muralla y era la primera residencia de los reyes musulmanes de Murcia.

Se han conservado los restos del arco de un oratorio o mihrab del siglo XII, con su policromía y decoración originales. También se conserva el panteón real orawda, con 9 tumbas de estructura tumular. Es posible que estas tumbas perteneciera a la familia del rey Ibn Mardanis (1147-1172), conocido como “Rey Lobo”.

Fue Alfonso X el Sabio el que mandó construir sobre el Alcázar, el primer santuario de la ciudad dedicado a la Virgen, se trataba de la iglesia de Nuestra Sra. de Gracia y Buen Suceso. Después pasó a ser regentado por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, de ahí viene su actual nombre. Más tarde remodelado y convertida en iglesia-museo hasta hoy. Un cronista llamado Ramón Muntaner que acompañaba a Jaime I escribió de la muralla: “Ciudad muy noble, honrada y muy fuerte; casi la mejor amurallada que hay en el mundo”.

Esta Muralla se encuentra hoy día en Murcia , antiguamente dicha muralla se encontraba bajo el gobierno de Abd-Arahman en la anteriormente denominada Madinat Mursiya, actuaba como la estructura defensiva de la cuidad, realizada en el siglo XII que es el momento en el que estuvo en uso, encomendada por el monarca Ibn Mardanish ( Rey Lobo ). Se creó con este monarca del momento ya que es cuando la ciudad sufrió un gran esplendor económico y poblacional donde la ciudad necesita un potente sistema defensivo ( principalmente contra los Almohades ).

El edificio de nueva obra realizado en materiales “nobles” tales como la madera, acero, y vidrio, en que los principales criterios de actuación tanto arquitectónicos como museográficos, se han basado en el respeto a los importantes vestigios arqueológicos que se encuentran en su interior. Este centro de visitantes “ La Muralla” acoge un tramo de la muralla Medieval que rodeaba la ciudad de Murcia, así como una de las puertas utilizada durante siglos como acceso a la misma: La Puerta de Santa Eulalia. A través de una moderna instalación museográfica conoceremos algunos de los personajes y eventos más destacados en la historia de la ciudad así como las características técnicas y constructivas de su muralla, además de contemplar los restos de las construcciones defensivas, nos aproximaremos a la evolución urbana de Murcia desde su fundación en el año 825 y a las transformaciones que experimentó la muralla a lo largo de la historia. Conoceremos también el trazado de perímetro amurallado y donde se conservan los diferentes tramos que como hemos observado se han recuperado gracias a la arqueología y que hoy día se pueden visitar.

Centro de Visitantes de la Muralla

Pese a que la muralla fue desapareciendo a lo largo de los años, se conserva su tramo de la construcción original que por cierto encierra muchas historias. Su original edificio (que es quizá la parte más difícil de interpretar) es que por dentro o el interior que nosotros hemos observado es la muralla y la antemuralla respectivamente, que defendieron la ciudad de Murcia. de los cuales también hubo restos arqueológicos del siglo XII y XIII. El centro no solo cuenta la historia de la muralla, sino que también narra la historia propia de Murcia.

Este sistema defensivo habrá sido reforzado por el “Rey Lobo”. La Muralla primitiva de tapial de tierra fue sustituida por tapial de hormigón. En los últimos años de dominación musulmana para fortificar aún más la cuidad se construyó la antemuralla de hormigón y disponía de un gran número de saeteras para facilitar el trabajo de los arqueros, así como la muralla completa fue reforzada por torreones y la antemuralla más baja y provista de saeteras, el foso abovedado en época cristiana y utilizado como alcantarilla, mientras que la puerta islámica se usa de cimento.

Un foso se abría delante de la antemuralla mientras que entre la muralla y antemuralla observamos que había un camino de ronda (pasillo denominado barbacana) que servía como paso a los guardias que custodiaban las diez puertas que daban acceso a la cuidad. Hay que destacar que se ha mejorado la muralla, entre ellas la puerta que se levantó a comienzos del siglo XI en Santa Eulalia, los pasos no se producían en línea recta, sino en varios giros para atravesarla, así mismo observamos dos “saetas” de vigilancia que se ven en el torreón y los “ mechinales” que son los orificios que deja la madera al encofrar en su día esa parte de muralla.

Restos de la muralla árabe y cristiana en Santa Eulalia

El centro explica desuso y decadencia en siglos posteriores, cuando desaparecieron los enemigos, sus muros suponían un impedimento del desarrollo urbano Los visitantes podemos ver y conocer como en las últimas décadas del siglo XX, se inició una recuperación como elemento urbano de diferentes tramos a través de la arqueología fruto de este trabajo es la excavación pionera del yacimiento encontrado en el interior de este edificio inaugurado en 2007 en centro de visitantes con entrada y “ visita guiada” gratuita que dan a reconocer no solo la evolución de la muralla sino también personajes y acontecimientos más relevantes de la historia de la ciudad, fortaleza que defendió a Murcia más de 800 años.

Restauración de la muralla en el parking de la Glorieta

La gran idea que ha aportado la restauradora de dicha muralla Pilar Vallarta, sobre el tramo de muralla islámica que se conserva en el aparcamiento de la Glorieta de Murcia, sale a la luz ya que los usuarios que utilizan el parking podrán disfrutar de dicho tramo de muralla. En cuanto a los trabajos de limpieza se realizaron con productos encimáticos con agua, que era lo que disolvía las grasas que era lo más abundante como consecuencia de la contaminación, recuperándose sus colores originales.

Opinión personal.

Acerca de la muralla, su hallazgo y su posterior conservación hemos sacado varios problemas con los que nos hemos encontrado como pudo ser no encontrar al personal cualificado que nos pudiese facilitar la llave de los restos conservados en Verónicas. Pero al margen de ese problema que ya sabemos que tenemos que recurrir al palacio Almudí y solicitar fecha y hora con el personal que allí trabajan, también hemos detectado otros problemas cuya solución aún están lejos de conseguir nuestros propósitos.

Entre otras cosas la falta de recursos informáticos para que podamos conocer la muralla desde el ordenador. Para aquellos visitantes que hayan venido a Murcia por primera vez, si no van con visitas guiadas, pueden perderse fácilmente debido a que no hay señalizaciones entre cada uno de los tramos conservados y aunque entreguen mapas el servicio de turismo o el Centro de Investigación de la Muralla, tampoco señalizan cada tramo visitable. Aunque si te dicen donde puedes encontrar los otros restos (Glorieta de España, Verónicas y Sagasta), si no conoces la ciudad es fácil perderse por cada callejuela para llegar a la siguiente parada que sería la Glorieta.

Aún encontrado los tramos conservados, en dichos carteles que se ha colocado en cada lugar en forma de poste o mural, no es suficiente. Todos dicen “Muralla de siglo XII de época andalusí”. Y con esta información se queda corto. Pues se debe explicar los restos de la muralla que pertenecía al período musulmán y cual pertenece al período castellano, ya que hubo un añadido en la zona superior para que la muralla fuese más alta y por lo tanto más inaccesible para la ofensiva enemiga.

Otro punto es el trato que recibe cada uno de los tramos conservados, ya que los restos del Centro de Investigación están intactos (hasta restaurada la zona dañada por el tiempo) y sin embargo las zonas que no están en el Centro suelen estar expuestos a peligros ya sea temporales o antrópico. Es, como ejemplo, el resto conservado de la calle Sagasta que, en nuestra opinión, es la más dañada porque le afecta los dos peligros; en dicha muralla se encuentran grafitis alrededor de la antigua muralla y los vecinos tiran las bolsas de basura (no sé si es que dan algún tipo de premio al que acierte más veces o es que son unos guarros, o las dos cosas). Igual pasa en otras zonas como en la Glorieta que está expuesto a los gases tóxicos del combustible de los coches y a los ruidos que, en un parking, suele haber.

Para finalizar, decir que la sensación que tenemos sobre la muralla es de plena inexistencia porque hay poca información acerca de la muralla, mal señalizada y, por si fuera poco, a lo largo de la ciudad no hay carteles que explique en el subsuelo está enterrada lo que fue la muralla de Murcia, como puede ser en zonas de Santo Domingo o el teatro Romea. Haciendo una encuesta a personas jóvenes que no viviesen en los años ochenta, cuando se excavó la muralla, un 82% (tanto chicos como chicas de entre 16-25 años) no sabía que en Murcia hubo una muralla, el otro 18% saben que existe la muralla pero solo sabían de la existencia de los tramos conservados.

Con todo esto solo queda añadir que falta mucho trabajo y dedicación a la difusión de la que fue una de las mejores murallas de este País en la Edad Media y parte de la Edad Moderna.

Conclusión.

En grandes rasgos, decir que, este trabajo ha servido para que un grupo de personas, de diferente edades, culturas y religiones admiren un elemento arquitectónico como es la muralla de la ciudad de Murcia; con este trabajo, y uniendo fuerzas, hemos podido dar una visión especializada de la muralla, algo que para muchos escapa de su entendimiento, no tanto por su forma o sus materiales, sino por el respeto que miles de personas (desde su construcción) han demostrado al admirar y permitir que generaciones futuras puedan admirar.

Para el mundo medieval, la muralla, fue algo excepcional, un elemento artístico que no debía morir. Y era tal, el miedo que sentían, que en caso de guerra se mantenía los ejércitos fuera del alcance de la ciudad y si el ejército invasor llegaba a las puertas (como pasó con el ejército castellano estando la ciudad en manos de los musulmanes) se prefirió rendir la ciudad y evitar que se dañe o se destruya, parcialmente, alguna parte de la muralla.

Con todo lo que hemos hecho y dicho, consideramos que les toca “mover ficha” a los políticos y permitir que toda la muralla se pueda conservar intacta, como es el caso de la muralla de Ávila o la muralla Púnica de Cartagena. Para eso necesitamos que destinen más dinero a las intervenciones arqueológicas y poder asistir al nacimiento de la nueva cultura murciana que tanto tiene que decir.

Trabajo realizado por los alumnos de 3º de Grado en Historia de la Universidad de Murcia para la Asignatura de Patrimonio Arqueológico y Documental.

Souad Salmi, Jonatan Miñano Lopez, Miguel Molina Perez, Maria Sanchez Roldan, Jose Antonio Martín del Amor.

PAGINAS WEB:

LA ANTIGUA MURALLA DE MURCIA SIGUE VIVA


http://amanncanovasmaruri.blogspot.com.es/2004/04/proyecto-para-el-museo-de-la-muralla.html

Palacio del Almudí en Murcia

Muralla Árabe en Murcia


https://www.descubriendomurcia.com/el-alcazar-nasir-de-san-juan-de-dios/

 

 

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